Un Egipto frágil: la comisión que aborda la reforma constitucional excluye a mujeres y cristianos coptos
“La inclusión de los Hermanos Musulmanes al lado de la ausencia de coptos niega los principios de la revolución del 25 de enero, en la cual cristianos coptos y musulmanes derramaron conjuntamente su sangre”, advierte la Unión Egipcia para los Derechos Humanos.
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Egipto vive un cambio que tendrá que ser gestionado con prudencia e inteligencia. Numerosos líderes sociales y de diferentes confesiones han pedido una transición justa y representativa de los diferentes grupos sociales que representan la comunidad egipcia. No obstante el primer paso hacia una democracia plena ha sido en falso: el comité que aborda la reforma constitucional no tiene ningún representante cristiano copto ni, tampoco, ninguna mujer; sin embargo, entre sus filas sí que cuenta con un representante de los Hermanos Musulmanes, uno de los grupos líderes de las revueltas.
Las autoridades militares de Egipto, encargadas de gestionar la transición política, crearon un comité que será responsable de redactar una nueva Constitución. Se espera que dicha tarea se lleve a término en diez días, de forma que el pueblo egipcio pueda votar la nueva Carta Magna dentro de dos meses. En dicho comité no hay mujeres ni cristianos coptos, a pesar de ser el diez por ciento de la población del país.
Esta situación ha provocado las quejas de representantes de la comunidad copta egipcia. Naigb Gibrial, portavoz de la Unión Egipcia para los Derechos Humanos ha asegurado que “millones de coptos están en desacuerdo con el comité formado por el Concilio Supremo de las Fuezas Armadas”.
“La inclusión de los Hermanos Musulmanes al lado de la ausencia de coptos niega los principios de la revolución del 25 de enero, en la cual cristianos coptos y musulmanes derramaron conjuntamente su sangre”, advierte Gibrial, quien asegura que la inclusión de Sami Yusef, juez copto, en la comisión, no ha de ser tomada en cuenta como representativa de la comunidad copta, ya que su labor es meramente técnica y no de tipo político.
Diversas fuentes ya señalan que el ejército egipcio y los Hermanos Musulmanes están dispuestos a discriminar a los coptos más de lo que ya estaban durante la etapa de Mubarak, lo cual vendría a repetir lo sucedido en Irak tras la caída del régimen de Saddam Hussein.
Voces cristianas llaman a trabajar por la igualdad
Tras la salida del poder del presidente Hosni Mubarak, los cristianos en Egipto necesitan trabajar ahora para lograr la igualdad en un país mayoritariamente musulmán, según informó el experto en Islam, el sacerdote jesuita Samir Khalil Samir. El presbítero señaló en declaraciones a Aciprensa que “lo que necesitamos ahora es algo que ayude a la gente a vivir más humanamente”. “Tal vez luego de esto, tras haber pasado por un régimen autoritario (de más de 30 años), la gente trate realmente de hacer algo más democrático”.
El sacerdote dijo además que se vio alentado porque las protestas contra Mubarak nacieron de la gente, incluyendo a todos los sectores y religiones de la sociedad.
"Cristianos y musulmanes estuvieron juntos. No tuvimos ningún llamado extremista del Islam. Además, tampoco hubo agresiones contra Israel, Estados Unidos o banderas quemadas", dijo luego con cierta sorpresa.
Ahora toca generar un gobierno democrático que no sea extremistas y que respete el derecho de los cristianos -que son una minoría- y musulmanes por igual. Cabe preguntarse si se han iniciado los pasos para que sea así.
Por otro lado, el cardenal Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias orientales, incidió en la nueva oportunidad que se abre en la nación. El purpurado afirmó que Egipto está llamado a ser una “gran nación” en África.
En una entrevista concedida a Radio Vaticano, el purpurado auguró que las autoridades actuales del país se comprometan más que nunca a “proteger y a defender a todos los habitantes del país, en particular a los cristianos, contra la inseguridad, los ataques o las persecuciones que pueda haber contra ellos”.
Para el cardenal Sandri, estos cambios pueden hacer presagiar “una esperanza para el pueblo y para la nación”.
Se refirió especialmente a la suerte de la Iglesia copta ortodoxa, que cuenta con alrededor de 8-10 millones de fieles, y a la de la Iglesia copta católica, que representa entre 200.000 y 250.000 fieles.
“Para la Iglesia copta, tanto ortodoxa como católica, el actual representa un momento de gran importancia, pues permite a los coptos ortodoxos expresarse como cristianos, y a nuestros coptos católicos como católicos, con la esperanza de que todo lleve a la tranquilidad, a una vida común, a la búsqueda del bien común para todos los egipcios, con el fin de constituir una sociedad digna del hombre, más justa y que dé a todos la oportunidad de participar en la vida pública”, afirmó. En este sentido, el patriarca copto-católico de Egipto, cardenal Antonios Naguib, señaló que el pueblo egipcio tiene ahora una “oportunidad histórica” y que los cristianos también apoyan la renovación del país.
"El movimiento hacia un gobierno civil y democrático, en vez de uno religiosos o militar, ha sido nuestra esperanza durante un largo tiempo: ha sido nuestro sueño", dijo el cardenal.
Por su parte el Obispo de Giza, Mons. Antonios Mina, señaló que “durante las últimas décadas no ha habido libertad. No era humano. Nos alegra lo que ha sucedido y nos da la oportunidad de un nuevo comienzo”.
El Patriarca también se refirió a la posibilidad de que grupos extremistas como los Hermanos Musulmanes lleguen al poder.
“Si hacen parte de un marco de la sociedad civil como un partido con un programa claro, son bienvenidos como cualquier otro partido político. Sin embargo, si quieren transformar Egipto en un país religioso con la ley sharia (musulmana) entonces creo que no solo los cristianos sino más de la mitad de la población no lo aceptaría”, concluyó
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