En la raíz de toda adicción hay un sentimiento de impotencia, insatisfacción y necesidad de llenar algún vacío que puede tener diversas causas, como la falta de sentimiento de pertenencia a la familia, el estrés causado por el perfeccionismo de los padres y las expectativas irreales de ellos sobre sus hijos, la ansiedad, el sentimiento de abandono ante una pérdida por la que puede sentirse sumamente desconsolado, solo y desamparado; la sobre protección, el control excesivo o el maltrato (físico y/o psicológico), que muchas veces motivan el consumo de drogas como acto de rebeldía, así también, el sentimiento de soledad, nuestros hijos buscan momentos de aislamiento para reflexionar sobre sí mismos, pero cuando éstos son continuos e involuntarios pueden causar una fuerte sensación de vacío en ellos. "Es difícil comprender y aceptar la soledad, ese miedo tan inmenso que nos hace hasta llorar, ese amargo sentimiento que nos hace enloquecer en lo obscuro de la noche y en el triste amanecer" adolescente, 16 años.
Familia y adicciones, Orientaciones para la prevención, Mariella Rossabel García Samayoa, Minos tercer milenio, pp. 122-123, México, 2010.
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