"...No había salida; estábamos atrapados e una ratonera, y cuanto más nos agitáramos en desesperados intentos por librarnos de ella, mayor sería la fuerza con que sus hierros se cerraran sobre nosotros. Quedaba una única esperanza: que me dirigiese a H.B., quién podría ayudarnos.
H.B. trabajaba en la sede que las Naciones Unidas tiene en Stanleyville. Los cargos de la ONU están copados por personas que forman clanes cerrados en los que abundan los engreídos que lo contemplan todo y a todos desde una perspectiva global, es decir, lisa y llanamente, por encima del hombro. Como la palabra "Global" no se les cae de la boca, es natural que resulte muy difícil arreglar con ellos un asunto cotidiano, normal, en definitiva, humano..."
La guerra del fútbol y otros reportajes, Ryszard Kapuscinski, Anagrama, Barcelona, España, 2008 PP.66.
Ryszard, salvó la vida, perdió algo en su alma, gano credibilidad, se hizo más hombre, más humano y la ONU, la ONU, mejor ni hablar...
Comentarios
Publicar un comentario