La calumnia del New York Times, una mujer no católica nos recuerda que nadie ama lo que no conoce y la manipulación de los medios valiéndose de la ignorancia
Encuentro el escrito de Diego Contreras (al final de estos párrafos) adecuado para estos tiempos de cólera y violencia contra todo lo que tenga que ver con gente buena o testimonio de amor por el hecho de no adecuarse al "hombre-mujer light", al relativismo dogmático, al racionalismo y la falta de autenticidad y personalidades enfermas.
Es dificil creer que una persona se engañe al saber de un santo (hasta los corazones de otras religiones lo han aceptado), al ver las obras humanas y espirituales que JPII dejó como testimonio. Tal parece que tiene los ojos tapados o simplemente acorazó y cerro su corazón frente a la aplastante realidad. ¿Cómo millones de personas conversas gracias a JPII, o las obras de caridad realizadas o incluso la intervención directa a favor de la diplomacia, la paz y la humanidad en tantos países, su trabajo filosófico para la humanidad, etc., pueden estar equivocadas a los ojos de Maureen Dowd?.
Por supuesto, no es necesario preguntarle sus credenciales a la señora Dowd, no me parece que sea una santa, ni mucho menos perfecta como ninguno de nosotros es, pero el lastimarnos a tantos con sus comentarios infundados, agresivos, virulientos y sobre todo ignorantes nos hacen levantar la voz frente a un hermano, un amigo, un padre y sobre todo un puente entre el cielo y la tierra mientras estuvo vivo (con la gracia del espíritu santo), y ahora que está en un mejor lugar lo sigue siendo.
La Señora Dowd cree conocer a profundidad de Teología, Fe, Esperanza y Caridad, fallando letra a letra y demostrando su gran ignorancia y un odio (el cual nunca es justificado) frente a todos los católicos que vimos a JPII hacer milagros incluso frente a personas no creyentes.
Todo lo escrito en el New York Times no tiene ningún fundamento y lastima como profesional su credibilidad investigación y su periodismo.
La señora Dowd no es católica, por lo tanto no practica la fe cristiana, como se puede hablar de algo que no conoce. La fe se practica viviéndola, es un don.
La señora Dowd quiere hacer la fe católica a su interés, a su manera, a su humanidad (limitada y corrompible), a su egoismo, la pobre mujer opina de algo que no sabe y nunca sabrá. Que falta de respeto e imprudencia.
Simplemente: si usas anticonceptivos (y no te parece una práctica en contra de la vida), quieres que haya mujeres en la iglesia como sacerdotes, que no exista el celibato, que todos se puedan divorciar, simplemente no eres católico, eres protestante, y muy poco adoctrinado. Lo peor del caso es que los "Católicos Light" se la creen. No señores, esa no es la religión católica. Ahora resulta que la señora Dowd conoce de sacramentos y sacramentales mejor que nosotros. No, definitivamente esta mujer ademas de agresiva, violenta, mentirosa es manipuladora e ignorante, no es católica (no sabe del ser y llegar ser del cristiano), no sabe nada de JPII, tampoco sabe de caridad (la única virtud que trasciende a la muerte) y mucho menos de filosofía ni de religión:
¿Quien es esta señora para decidir quien es Beato o no?
¿Con que fuerza moral se dirige a los católicos?
¿Como permite el NYT tan semejante manipulación de los medios para fines personales e intereses específicos?
Le diría a los lectores de tan afamada publicación (sean católicos o no), a lo largo de mi pequeña red (si alguien leyera el NYT) que tuvieran cuidado al leer el dichoso diario, si permite este tipo de mentiras y manipulaciones, que más permitirán.
http://www.laiglesiaenlaprensa.com/:
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Es dificil creer que una persona se engañe al saber de un santo (hasta los corazones de otras religiones lo han aceptado), al ver las obras humanas y espirituales que JPII dejó como testimonio. Tal parece que tiene los ojos tapados o simplemente acorazó y cerro su corazón frente a la aplastante realidad. ¿Cómo millones de personas conversas gracias a JPII, o las obras de caridad realizadas o incluso la intervención directa a favor de la diplomacia, la paz y la humanidad en tantos países, su trabajo filosófico para la humanidad, etc., pueden estar equivocadas a los ojos de Maureen Dowd?.
Por supuesto, no es necesario preguntarle sus credenciales a la señora Dowd, no me parece que sea una santa, ni mucho menos perfecta como ninguno de nosotros es, pero el lastimarnos a tantos con sus comentarios infundados, agresivos, virulientos y sobre todo ignorantes nos hacen levantar la voz frente a un hermano, un amigo, un padre y sobre todo un puente entre el cielo y la tierra mientras estuvo vivo (con la gracia del espíritu santo), y ahora que está en un mejor lugar lo sigue siendo.
La Señora Dowd cree conocer a profundidad de Teología, Fe, Esperanza y Caridad, fallando letra a letra y demostrando su gran ignorancia y un odio (el cual nunca es justificado) frente a todos los católicos que vimos a JPII hacer milagros incluso frente a personas no creyentes.
Todo lo escrito en el New York Times no tiene ningún fundamento y lastima como profesional su credibilidad investigación y su periodismo.
La señora Dowd no es católica, por lo tanto no practica la fe cristiana, como se puede hablar de algo que no conoce. La fe se practica viviéndola, es un don.
La señora Dowd quiere hacer la fe católica a su interés, a su manera, a su humanidad (limitada y corrompible), a su egoismo, la pobre mujer opina de algo que no sabe y nunca sabrá. Que falta de respeto e imprudencia.
Simplemente: si usas anticonceptivos (y no te parece una práctica en contra de la vida), quieres que haya mujeres en la iglesia como sacerdotes, que no exista el celibato, que todos se puedan divorciar, simplemente no eres católico, eres protestante, y muy poco adoctrinado. Lo peor del caso es que los "Católicos Light" se la creen. No señores, esa no es la religión católica. Ahora resulta que la señora Dowd conoce de sacramentos y sacramentales mejor que nosotros. No, definitivamente esta mujer ademas de agresiva, violenta, mentirosa es manipuladora e ignorante, no es católica (no sabe del ser y llegar ser del cristiano), no sabe nada de JPII, tampoco sabe de caridad (la única virtud que trasciende a la muerte) y mucho menos de filosofía ni de religión:
¿Quien es esta señora para decidir quien es Beato o no?
¿Con que fuerza moral se dirige a los católicos?
¿Como permite el NYT tan semejante manipulación de los medios para fines personales e intereses específicos?
Le diría a los lectores de tan afamada publicación (sean católicos o no), a lo largo de mi pequeña red (si alguien leyera el NYT) que tuvieran cuidado al leer el dichoso diario, si permite este tipo de mentiras y manipulaciones, que más permitirán.
http://www.laiglesiaenlaprensa.com/:
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La columnista del NYT y Juan Pablo II: la calumnia como argumento
Sucede con muchos de los comentaristas delNew York Times que ya sabes qué van a decir incluso antes de leer el texto. Eso no es necesariamente negativo (supongo que yo mismo –a un nivel mucho más modesto- soy previsible en mis comentarios). Lo peor es que esos comentarios estén plagados de afirmaciones categóricas, dogmáticas, sin una base de hechos que las apoyen. En esto, una de las mayores expertas es, sin duda, la columnista Maureen Dowd. Sobre todo cuando el tema es la Iglesia católica, que es su blanco preferido.
A la señora Dowd le gusta recordar de vez en cuando en sus columnas que nació en una familia católica, como queriendo decir: “sé de lo que hablo”. Por desgracia, pocas veces lo demuestra. Sus artículos son una colección de estereotipos, un manual de pensamiento radical-chic de obligado cumplimiento. A quien se le ocurra salirse de su ortodoxia se enfrentará con una agresividad ciertamente poco femenina.
En su última columna para el diario neoyorquino (se necesita registro), la señora Dowd arremete contra Juan Pablo II, a quien Benedicto XVI va a beatificar con la esperanza -añade Dowd- de conseguir un impacto de relaciones públicas. Juan Pablo II, nos dice Dowd, fue progresista en muchos aspectos, pero fue “preocupantemente retrógrado” en otros como la anticoncepción, la ordenación de mujeres, el celibato, el divorcio. Y sobre todo: “Juan Pablo perdió su derecho a la beatificación al no establecer una norma jurídica para eliminar los pederastas del sacerdocio, sino que simplemente dio las espaldas al problema por muchos años”.
Se ve que la señora Dowd no sabe que fue precisamente Juan Pablo II quien en abril de 2001 estableció la norma jurídica para atajar este problema, el motu propio “Sacramentum sanctitatis tutela”. Eso fue tres años antes de que se publicara el “John Jay Report”, el exhaustivo estudio encargado por el episcopado norteamericano sobre los abusos cometidos por sacerdotes, que ofreció una nueva perspectiva sobre el problema. Decir que JPII miró a otro lado durante muchos años es una frase efectista, pero falsa. Pero afirmar -como hace más adelante- que Juan Pablo II “protegió” a pedófilos es harina de otro costal. Aquí la señora Dowd no argumenta: se diría que se limita acalumniar a quienes le resultan antipáticos. Y es obvio que JPII está en la lista (aunque no sea el único).
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