Con motivo del Día Mundial de la Poesía (21 de marzo), circularon por la red artículos periodísticos, tuits y comentarios de blogs que pretendían convencer al público amplio sobre las bondades de la poesía. Mala señal si los poetas tienen que ponerse a explicar un arte que lleva ya siglos a cuestas. Pasada la resaca, podemos preguntarnos por qué la calle sigue dando la espalda a la poesía. La idea de que la poesía es un arte reservado a un público selecto encontró un aliado en Juan Ramón Jiménez. Dedicatorias como “A la inmensa minoría” o “A la minoría, siempre” condensan perfectamente esa visión elitista de la poesía. “¿Para qué dedicar nada a las masas perdidas hace tiempo en esa mar inmensa de confusión y mentiras? ¿Para qué dedicar tus emociones, tus palabras y razonamientos a una multitud que sólo vive para percibir lo superficial y lo inmediato?”, se preguntaba en su blog la poeta Elsa López. La polémica viene de lejos. Y, a juzgar por las ventas de libros de poesía, el público da la razón a la tesis de la poesía “para mí y las minorías”. Según la Federación de Gremios de Editores de España, en 2009 se vendieron casi 56 millones de ejemplares de novelas frente a poco más de 1,3 millones de ejemplares de poesía y teatro (la Federación no distingue entre ambos géneros). No obstante, hay algo novedoso en este debate: poco a poco, empieza a abrirse paso la idea de que, quizá, el problema no es sólo de las “masas perdidas”. ¿No nos habremos pasado de crípticos –se escucha, por fin, en algunas tertulias, revistas y blogs de poesía– cuando la mayoría de la gente corriente no muestra el más mínimo interés por nuestras exquisitas creaciones? Herméticos y desolados La respuesta a esta pregunta no tiene por qué conducir al “facilismo” o, como dice el crítico Rafael Morales Barba, a la falta de elaboración “de ciertas propuestas no memorables o demasiado ramplonas, relatoras, explícitas sin la sal que convierte un poemario en una forma plausible” (1). Como en todo, habrá que buscar el equilibrio. Morales Barba denuncia el extremo del “sinsentido hermético” de ciertos poetas de la segunda mitad del siglo XX; algo que, a su juicio, va unido a la desolación como estética dominante. En el panorama poético actual, explica, todavía sigue pesando la “herencia de la desolación de quienes no se atreven a la terrible manifestación del gozo o al clasicismo, pues todavía el prestigio intelectual de la sospecha prima” (2). La pérdida de los grandes relatos incrementa las propuestas egocéntricas y sin vigor que se deslizan hacia “una palabra ensimismada en la herida”. Es la mirada triste de “un occidente donde el fin de las ideologías (y el fervor cristiano) se ha roto, o se perpetúa, hacia un eficaz pragmatismo” que va cristalizando en “un nihilismo de fondo”. Decir algo sobre el mundo Frente a las poéticas del ensimismamiento, Morales Barba propone volver “la mirada hacia los lados y el otro”. Esta clave de orientación no hay que entenderla como un juego de suma cero, donde el poeta renuncia a la expresión de su propio mundo interior, sus emociones, sus pensamientos e incluso sus obsesiones. Más bien, se trata de un juego de suma positiva donde todos ganan: añádase al mundo interior del poeta el compromiso por decir algo relevante del mundo en que vive. Y esto, claro, de forma cultivada y sugestiva. A partir aquí, las posibilidades son múltiples: tantas como poetas. Unos harán más hincapié en las emociones; otros en las ideas; otros en la renovación formal; otros en la poesía como herramienta para denunciar y transformar el statu quo, etc. Pero el horizonte ya no es solamente el sujeto, sino también la realidad que le rodea. Aires de cambio La propuesta de Morales Barba está en sintonía con la preocupación de algunos poetas actuales por acercar la poesía a la calle. En un artículo publicado en el New York Times (19-03-2011), Randy Kennedy hacía notar la feliz coincidencia de dos aniversarios: la red social Twitter cumplía 5 años –con casi 200 millones de usuarios registrados– precisamente el Día Mundial de la Poesía. Para Randy, la coincidencia de estos dos eventos (“ambos tienen que ver con la profunda y a veces irrefrenable necesidad de comunicar”) refuerza la visión de Twitter como vehículo de auténtica creatividad. Lejos de constreñirla, el formato Twitter –mensajes de 140 caracteres como máximo– está reactivando formas poéticas como los aforismos o los haikus, además de alimentar el flujo de recomendaciones. Los poetas más jóvenes participan con entusiasmo en esta plataforma y van configurando lo que se conoce como slow twitter. José Luis Orihuela, profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y autor del libro Mundo Twitter (de próxima aparición), lo define como un estilo de escritura “profundo, inteligente, certero y humorístico”. Poco a poco, la poesía empieza a entenderse con el gran público gracias a su relación con otras formas de expresión artística como el cine, la fotografía o la música. Dos ejemplos son la película Bright Star o los conciertos de los dúos Joaquín Sabina-Luis García Montero y Loquillo-Luis Alberto de Cuenca. Siempre habrá quienes se opongan a la idea de divulgar la poesía, lo cual es muy legítimo. Pero unas buenas dosis de calle pueden compensar las poéticas ensimismadas, al ofrecer oportunidades de encuentro con los demás. __________________________ Notas (1) Rafael Morales Barba. Fragmenta. Revista anual de poesía. Año I, número I. Madrid (2010). (2) Rafael Morales Barba. Poetas y poéticas para la España del Siglo XXI. Devenir. Madrid (2009). 304 págs. 20 €
Autor: Ramiro Pellitero Fuente original: Almudi Con estas tres palabras: ‘vocación’, ‘comunión’ y ‘misión’, el Papa ha dejado a los esposos y padres un encargo: sembrar amor entre ellos mismos y con sus hijos Desde hace algunos años, la diócesis de Roma viene centrando su asamblea anual sobre la educación en la fe, comenzando desde la familia. Esta vez Francisco se ha referido en su discurso a las “colonizaciones ideológicas” que hoy sufren las familias, y que hacen más necesaria la educación de los niños en las familias precisamente sobre el sentido cristiano de la familia ( Discurso en el Convenio eclesial de la diócesis de Roma , 14-VI-2015). En esta ocasión, el Papa se ha situado en el núcleo de la temática que habrá de tratar el próximo Sínodo sobre la Familia (“La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”). Y lo ha hecho por medio de tres palabras: vocación , comunión y misión , para exp...
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