La adolescencia es la etapa de la vida, donde como personas nos "reinventamos", nos "reformulamos" y maduramos...¿maduramos?
Las generaciones actuales sufren por no madurar, por vivir en caos y no superar la adolescencia (no desarrollan su vida interior, no aprenden a comprometerse, tienen miedo a todo, son débiles, no se quieren educar al menos en la gran mayoría), así que me parece adecuado apoyar a todas las personas que no han encontrado ni identificado su "yo" citando a la gran educadora Maria Pliego Ballesteros:
"Yo soy yo". Ser uno mismo: una mujer o un hombre con su propia personalidad. He aquí el axioma de la ética.
Pero ¿quien soy yo, mi auténtico yo?
Hay personas que buscan la autenticidad sólo en distinguirse, y fallan. Lo estrambótico, lo excéntrico, lo postizo, es falso. Quizá logren distinguirse por la careta más fantástica que se hayan puesto, pero al fin, careta: no son ellos mismos.
La autenticidad y la verdad van unidas de la mano. Se trata de tu verdad y de mi verdad, no en un sentido relativista, por que Verdad sólo es una, sino en un sentido existencial.
Cuando una persona dice una mentira, sea la que sea, hay una inconformidad entre lo que piensa y lo que dice. Por ejemplo, si alguien ha roto un jarrón y al preguntarle contesta que él no ha sido, quiere ser quien no es, porque en realidad fue él quien rompió el jarrón. Se ha puesto una máscara de alguien que quisiera ser, pero no es, y por cobardía se obstina en quitársela y aparecer tal cual es.
...Un drogadicto es inmoral por que está siendo él mismo. Se la droga ha oscurecido su razón, que es lo que justamente lo distingue de la bestia y actúa como tal, él ya no es él.
Así como la verdad libera, el error esclaviza: es una cadena que nos aparta cada vez más de encontrar nuestro propio yo.
Las generaciones actuales sufren por no madurar, por vivir en caos y no superar la adolescencia (no desarrollan su vida interior, no aprenden a comprometerse, tienen miedo a todo, son débiles, no se quieren educar al menos en la gran mayoría), así que me parece adecuado apoyar a todas las personas que no han encontrado ni identificado su "yo" citando a la gran educadora Maria Pliego Ballesteros:
"Yo soy yo". Ser uno mismo: una mujer o un hombre con su propia personalidad. He aquí el axioma de la ética.
Pero ¿quien soy yo, mi auténtico yo?
Hay personas que buscan la autenticidad sólo en distinguirse, y fallan. Lo estrambótico, lo excéntrico, lo postizo, es falso. Quizá logren distinguirse por la careta más fantástica que se hayan puesto, pero al fin, careta: no son ellos mismos.
La autenticidad y la verdad van unidas de la mano. Se trata de tu verdad y de mi verdad, no en un sentido relativista, por que Verdad sólo es una, sino en un sentido existencial.
Cuando una persona dice una mentira, sea la que sea, hay una inconformidad entre lo que piensa y lo que dice. Por ejemplo, si alguien ha roto un jarrón y al preguntarle contesta que él no ha sido, quiere ser quien no es, porque en realidad fue él quien rompió el jarrón. Se ha puesto una máscara de alguien que quisiera ser, pero no es, y por cobardía se obstina en quitársela y aparecer tal cual es.
...Un drogadicto es inmoral por que está siendo él mismo. Se la droga ha oscurecido su razón, que es lo que justamente lo distingue de la bestia y actúa como tal, él ya no es él.
Así como la verdad libera, el error esclaviza: es una cadena que nos aparta cada vez más de encontrar nuestro propio yo.
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