Martín Seligman, psicólogo de la Universidad de Pensilvania, propuso: "Durante los últimos treinta o cuarenta años hemos asistido al ascenso del individualismo y a una decadencia de las creencias religiosas y de los apoyos de la comunidad y de la familia más extendida. Eso importa una pérdida de recursos que pueden hacer las veces de amortiguador ante los golpes sufridos por contratiempos o fracasos. La mayoría ve el fracaso como algo permanente, y lo magnifica, trasladándolo a todos los órdenes de su vida, y es propensa a permitir que una derrota momentánea se convierta en una permanente fuente de esperanza. Pero si se tiene una perspectiva más amplia, como la creencia de Dios y en una vida posterior, y se pierde el empleo, eso significa sólo una derrota temporaria.
Tomado del libro: Inteligencia emocional, Goleman D.
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