El reducir el ser humano quitándole su dimensión religiosa no solo causa un conflicto profundo, causa lesiones, transtornos, patologías que al parecer los que las sufren quieren sentirse acompañados y arrasar con todo lo bueno y toda moral, pasando a imponer sus ideologías. Es claro que las personalidades consumieron a esta parte de la sociedad que desea a como de lugar imponer su ideología por sobre toda dignidad y respeto humano. El primer paso para las personas comprometidas es saber como defenderse como ser humano en todas sus dimensiones, completo y después actuar en base a la moral y la justicia. Presento el siguiente artículo de Diego Contreras sobre un buen testimonio de vida. La lección de laicidad del electricista inglés Posted: 06 May 2011 07:44 AM PDT A estas alturas, me parece un dato comprobado que las polémicas (europeas) con motivo de la exposición pública de símbolos religiosos cristianos no las promueven seguidores de otras religiones. Por lo general, no se trata de la reacción de minorías que se sienten discriminadas por la religión mayoritaria. No. Los promotores suelen ser militantes de determinadas corrientes ideológicas que postulan (eso sí, como si fuera un credo religioso) la desaparición de esos símbolos de la esfera pública (especialmente, de los cristianos). Así pues, son gentes que pretenden imponer a todos su propia visión, que consiste no en el pluralismo de símbolos, sino en la supresión de símbolos, en la pared vacía, como si se tratara de la única vía. Esto viene a propósito de la historia del electricista inglés que, por el hecho de exhibir una cruz en el salpicadero de la camioneta de la empresa, fue amenazado de despido. Desconocía cómo había terminado el caso, así que he recuperado algunas informaciones sobre este hombre, Colin Atkinson (foto), de 64 años, parroquiano de una iglesia pentecostal. Me entero con sorpresa de que todo había empezado hace quince meses (yo pensaba que era una historia de estos días), cuando uno de los capataces le dijo que quitara el crucifijo. Atkinson quiso saber en base a qué reglamento interno emitía esa orden, pues en 14 años nunca tuvo problemas. Se descubrió que, en efecto, no había ningún reglamento, y que nadie había dicho nada ante los símbolos expuestos por sus compañeros musulmanes o sikhs, ni tan siquiera ante el póster del Ché Guevara exhibido en el despacho de su jefe. Como respuesta, la empresa emitió una nueva regla: todos los símbolos personales deben ser quitados de las camionetas. Con lo que no contaba la empresa fue con la reacción popular: Atkinson fue invitado a muchos programas de televisión y en algunos sondeos realizados en directo el 100 % del público votó a su favor. Se demostró que no era ningún fanático ni anti nada. “Nadie se quejó nunca, ni mis colegas ni mis clientes”. Atkinson fue víctima de un ataque de “corrección política” que sufrió su capataz, y los otros jefes. Al final, como buenos británicos, supieron recobrar el sentido común. Y el electricista inglés dio a todos una lección de laicidad, defendiendo con tenacidad sus derechos.
Autor: Ramiro Pellitero Fuente original: Almudi Con estas tres palabras: ‘vocación’, ‘comunión’ y ‘misión’, el Papa ha dejado a los esposos y padres un encargo: sembrar amor entre ellos mismos y con sus hijos Desde hace algunos años, la diócesis de Roma viene centrando su asamblea anual sobre la educación en la fe, comenzando desde la familia. Esta vez Francisco se ha referido en su discurso a las “colonizaciones ideológicas” que hoy sufren las familias, y que hacen más necesaria la educación de los niños en las familias precisamente sobre el sentido cristiano de la familia ( Discurso en el Convenio eclesial de la diócesis de Roma , 14-VI-2015). En esta ocasión, el Papa se ha situado en el núcleo de la temática que habrá de tratar el próximo Sínodo sobre la Familia (“La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”). Y lo ha hecho por medio de tres palabras: vocación , comunión y misión , para exp...
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