Cuando a la evidencia se le llama xenofobia
Posted: 9 mayo, 2011 by Joan Figuerola in Política, Islam
Este vídeo forma parte de la campaña electoral del partido Plataforma per Catalunya que lidera el señor Josep Anglada. Para muchos este partido y este vídeo son xenófobos porque señalan que su primera preocupación son los nativos y después los inmigrantes. Desde luego no sé si la islamización de España, Europa y Occidente puede definirse de ‘pesadilla’, pues la sociedad es lo que quiere o puede ser. Sin embargo, el modo en que se produce la islamización si puede considerarse xenófoba; no obstante, preferimos ponernos una venda en los ojos o correr un tupido velo y considerar xenófobos a quienes nos advierten del integrismo de las comunidades musulmanas que se instalan en España (nido de relativistas y nihilistas), que suponen un verdadero peligro para la seguridad y la vida a pesar de lo que puedan considerar los tolerantes y nobles defensores del multiculturalismo.
Hace pocos días descubrimos que el atentado del 11-S contra las Torres Gemelas de Nueva York se preparó en Tarragona (España). Este hecho no es casual. El 25% de las comunidades islámicas asentadas en Cataluña son radicales según los servicios de inteligencia (CNI), pero lo peor de todo es que este dato va en progresivo aumento, pues el salafismo – una de las corrientes más radicales dentro del Islam financiada por Arabia Saudí –, que promulga la no integración en la ‘corrupta’ sociedad occidental, controla cada vez a más comunidades musulmanas. De las 940 comunidades censadas en España las salafistas representan el 20%; en Cataluña hay 219 comunidades registradas y el 25% de ellas están vinculadas a movimientos extremistas. La Audiencia Nacional denegó recientemente la nacionalidad española a un seguidor del tabligh, otra corriente ortodoxa, porque su pertenencia a dicho movimiento probaba una falta de integración en la sociedad española así como el total desinterés para una futura integración en el tiempo.
El epicentro del salafismo se encuentra en Cataluña, desde donde se expande por el Ebro hacia el País Vasco y por el Mediterráneo hacia Castellón y Valencia. Una de sus particularidades es que dicha expansión no se realiza mediante la captación individual sino por la incorporación de comunidades musulmanas enteras. De hecho, las comunidades salafistas empiezan estableciendo contacto con otras comunidades que no lo son hasta que terminan por convertirlas. Pero los salafistas no son los únicos radicales en expansión, sino que el Tabligh también opera del mismo modo y la pugna entre ambas facciones por controlar nuevas comunidades genera conflictos violentos sobre todo cuando se intentan predicar entre ellos.
La población gerundense de Salt es uno de los principales feudos del salafismo desde el que se impulsa su expansión al resto de España. La actitud de su imán, Rachid Menda, y de Mohammed Attaouil, que en 2007 consiguió del Ayuntamiento socialista de Salt el permiso para abrir una asociación cultural que terminó por convertir en lugar de oración a pesar de la ilegalidad – genera malestar y tensión entre la población autóctona. Y es que no es para menos, pues esta corriente ortodoxa opera de igual modo que una tribu urbana, con sus propios cánones de conducta, con total omisión de las normas cívicas establecidas por la ley española y con el apoyo financiero de Arabia Saudí, cuna del salafismo.
¿Plataforma per Catalunya tiene un mensaje homófobo? Convendrán que es más peligroso y totalitario aquel individuo extranjero que no sólo obvia en conciencia las leyes de quien le acoge sino que además tiene las narices de preparar un atentado contra esa civilización que no acepta. Occidente quiso – quiere – democratizar el mundo islámico, pero no se da cuenta de la islamización que acontece en el enfermo occidente. ¿Hasta cuándo aguantaremos más el integrismo islámico salafista que pretende establecer la Sharia en España y alcanzar el califato mundial mediante la Yihad?Cataluña, en especial la zona de Tarragona, se está convirtiendo en la antesala de lo que ya acontece en otros países de Europa bastante islamizados como son Francia, Reino Unido y Holanda.
Abramos los ojos antes de que sea tiempo de lamento. Dejémonos de ser tan amantes de la alianza de las civilizaciones y sin dejar de mirar al cielo cerciorémonos de pisar firme. Occidente tiene un tumor y no es otro que la falta de identidad. En España somos permisivos con quien tiene el gusto de ofender a Dios, incluso hacia aquellos que vierten su odio contra la Iglesiaquemando templos o titulan su obra Piss Christ. Pero los que vienen, los musulmanes, no entienden de esta tolerancia, porque ellos no creen en eso que llamamos democracia, ni en Estados de derecho y mucho menos en esa tan extensible libertad de expresión. Si alguien cree que el Islam y un Occidente enfermo – pero cristiano – son compatibles o no ha viajado en su vida o no conoce qué supone esa cosmovisión tan diametralmente opuesta a la cristiano-occidental. La única manera por la cual puede convivir un musulmán con un infiel es después de la aculturación: de la conversión o muerte del primero. Si el cristianismo es la religión del amor, el Islam es la religión de la conquista.
No se confundan. Plataforma per Catalunya puede tener maneras totalitarias, pero desde luego el musulmán que viene a nuestra tierra no cree ni creerá en los derechos del hombre ni concibe al ser humano dotado de dignidad; él, por propia voluntad o por alienación, sólo cree en la Sharia, en la Yihad y en el califato mundial. Desde luego, Plataforma per Catalunya apunta una realidad de la que no podemos evadirnos y que bien señaló en su día el señor Pérez-Reverte: “Aquí respeta usted las reglas o se va a tomar por saco. Hace tiempo, los Reyes Católicos hicieron lo que su tiempo aconsejaba: el que no trague, fuera”. Perola Europa de hoy es tan idiota y pusilánime que será casi imposible reeditar aquella noble victoria del cristianismo contra los otomanos el 12 de septiembre de 1683, cuando 65.000 valientes vencieron, en el asedio de Viena, a una poderosa hueste de 200.000 musulmanes. Una fecha, aquella, que el Santo Padre Inocencio XI dedicó al Santísimo nombre de María en recuerdo y agradecimiento por la victoria del cristianismo sobre el Islam. Y digo que difícilmente se repetirá porque los musulmanes tienen razón de sentido mientras que los occidentales zozobramos en el océano del relativismo y del nihilismo más acusado.
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