La educación solo puede llevarse a cabo por medio del testimonio ya que enseñaremos a los educandos (que han decidido educarse) en la libertad (solo podemos educar siendo libres), para el amor, (solo podemos educar sabiendo dar), y en la Fe (solo podemos educar teniendo una fe solida y adoctrinada (DSI)). Eso, es la educación, potenciarnos, llegar a ser lo que debemos ser.
Es por eso que para educar: ser padre o madre de familia, ser sacerdote y ser profesor se necesita una vocación especial a diferencia de las licenciaturas, ingenierias o arquitecturas (que ciertamente requieren de vocación).
Con este relieve, ¿podemos entender el por qué de tanta ideología en el mundo?.
Cito una frase (también citada) que me parece aclara alguna parte del dialogo anterior.
Desde http://opusprima.wordpress.com que vengo siguiendo desde hace algún tiempo.
“Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes. No importa lo que diga, no importa con qué palabras y con qué argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son estas: ¿Quién eres? … ¿Qué has querido de verdad? … ¿Qué has sabido de verdad? … ¿A qué has sido fiel o infiel? … ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? … Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera”. Sándor Márai, “El último encuentro”.
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