Solo para recordar, un fragmento de la Centesimus A. y escritos de Juan Pablo II:
Hoy se tiende a afirmar que el agnosticismo y el relativismo escéptico son la filosofía y la actitud fundamental correspondientes a las formas políticas democráticas, y que cuantos están convencidos de conocer la verdad, y se adhieren a ella con firmeza no son fiables desde el punto de vista democrático, al no aceptar que la verdad sea determinada por la mayoría o que sea variable según los diversos equilibrios políticos.
…Cuando no se aceptan normas morales objetivas, con frecuencia las normas legales vienen a substituir la moralidad. Entonces, lo “aceptado por la mayoría”, lo “aprobado democráticamente”, lo que “tolera la sociedad”, lo “constitucional”…fácilmente se convierte en el criterio práctico para las actuaciones institucionales y aun personales, como si la democracia fuera la norma moral y definitiva, por muy pluralista que sea la sociedad.
La democracia no puede mitificarse convirtiéndola en un sustituto de la moralidad o en una panacea de la inmoralidad.
Centesimus A. EV.70, JPII. DSI. Dom. Mel. 196.
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