Sobre sentido común, estrellas de la NFL y cómo las minorías influyentes atentan contra la sociedad misma.
Una cosa es el respeto al derecho (así como las responsabilidades) o libertad ajena y otra muy diferente es llamarle a las cosas por otro nombre solo por que los gustos, preferencias y desordenes de otras personas sean diferentes a la realidad, no es adecuado que nos (hablo de los católicos practicantes) quieran imponer su distorsionada visión de la vida. Es tan sencillo como llamarle pay de queso al pay de manzana, o al hombre llamarle mujer o a la enfermedad o negocio (que no necesariamente van juntos) llamarle matrimonio.
Definitivamente fuera de todo sentido común está opinar sobre algo que no es opinable, que no es fundado por el estado o las leyes civiles, la locura ha llegado a niveles insospechados, donde por placer o por que simplemente se puede las minorías quieren cambiar la realidad (hecho imposible) para justificar sus miedos, negocios, intereses, egoísmos, debilidades, miserias, etc.
¿Cómo opinar de la noche?, ¿cómo opinar del cáncer?, ¿cómo opinar de un hijo que está en la matriz materna, si llamarlo o no hijo (a)?.
Hasta esto ha llegado la humanidad, la misma ONU y el gobierno de los Estados Unidos de "América", con todo su avance técnico e ilustrado han acallado en NY a las voces de la razón y de la fe desde el dinero, la trivialidad y la violencia.
Definitivamente, si vale la pena luchar por algo es por la familia y por supuesto por el matrimonio, la lucha tendrá que cambiar de lugar, ya que el dialogo fue roto.
La lucha no debe de venir desde la agresión ni la violencia, me parece que debe de venir desde la congruencia y la educación para poder actuar desde nuestras propias influencias y fortalecer nuestro propio circulo, comenzando desde la familia. Es importante prepararnos mejor, actuar mejor, y estar enterados de todo lo que pasa, así mismo al votar debemos de ser consientes y tener las prioridades claras, y la mejor recomendación: conocer su fe y la doctrina adecuada, para actuar como mayoría en contra de estas personas enfermas que salen con una falsa sonrisa a gritar a todos los vientos que les gusta estar enfermos y que les encantaría que los demás se enfermen con ellos. Me recuerda a los cerdos de Pinocho y a la "Rebelión en la Granja" de Orwell.
Dejo a continuación un breve artículo de ACEPRENSA:
Estrella del fútbol americano, paladín del matrimonio.
Justo cuando Nueva York daba luz verde jurídica a las uniones homosexuales, David Tyree afirmaba, con tanta fuerza como la que le hizo famoso en el fútbol americano, que “el matrimonio es una de las cosas que constituyen la columna vertebral de la sociedad”. Se retiró el verano pasado. Pero es una especie de héroe del fútbol, sobre todo, desde que en la Super Bowl de 2008 llevó a los Giants de Nueva York a triunfar sobre los Patriots de Boston, a dos minutos del final, por 17 a 14.
Sus palabras, que podrían parecer obvias, se difundieron en vísperas del debate en el Senado de Nueva York, que poco después votaría a favor de la legalización del “matrimonio homosexual”. El arzobispo católico de la Gran Manzana, Timothy M. Dolan, tuvo que enfrentarse abiertamente con las fuerzas vivas, como el gobernador del estado, Andrew M. Cuomo, demócrata y católico “progresista”; el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, republicano y hebreo reformado, y el propio presidente Barack Obama, que estaría repensando su postura.
En ese contexto, Tyree, de 31 años, cristiano practicante, marido feliz y padre de cuatro hijos, decidió presentar su testimonio en un mensaje de vídeo de la Organización Nacional para el Matrimonio, en el que se oponía a las “bodas” gay: teme la anarquía en la que se sumiría una sociedad que cediese en un frente tan delicado.
A este deportista no le mueven razones de partido. Se sitúa en el ámbito de la religiosidad. Y comparte la tesis del arzobispo Dolan: “La gran pregunta es cómo es posible que el matrimonio haya sido matrimonio durante miles de años y ahora, de repente, cambie por la presión de una minoría influyente, que persigue fines precisos y quiere remodelar por completo algo que no se ha creado en nuestro país, ni fue creado por el hombre: algo santo y sagrado”.
Como es lógico, su discurso es espontáneo, sin ninguna pretensión intelectual. Se expresa con el corazón en la mano, con la energía con la que un campeón de fútbol agarra el balón. Su imagen aparecía también en pantallas gigantes en los rascacielos de Nueva York para apoyar, tranquilo y directo, la inviolabilidad del matrimonio; arrebataba espacios de publicidad de grandes marcas para que los apresurados neoyorquinos dedicasen un minuto a pensar en el futuro del matrimonio:
“Creo que no hay nada más importante por lo que valga la pena luchar si de verdad nos preocupan las futuras generaciones”. Redefinir el matrimonio lleva a “cambiar la forma en que educamos a nuestros hijos, a cambiar la percepción de lo que es bueno, correcto y justo”.
En parte, la decisión de David Tyree se debió a la opción contraria adoptada poco antes por el presidente y el vicepresidente ejecutivo del equipo de los Giants. Grabaron un vídeo patrocinado por la organización Human Rights Campaign, que desde 1980 apoya a la comunidad gay. En cambio, Tyree se une a otras figuras del fútbol americano que optan por el campo del sentido común. Enlaza, por ejemplo, con Tim Tebow, quien, en el contexto de la Super Bowl de febrero del año pasado, enfureció al lobby pro-aborto por sutestimonio en vídeo de que debe la vida a una verdadera madre coraje que se atrevió a contradecir el parecer de los médicos que le aconsejaban abortar.
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