En México no estoy seguro de que se entienda lo que es ser conservador, republicano, liberal, de derecha o de izquierda o del mal llamado neoliberalismo, al final caemos en lo mismo: hombres y mujeres con una debilidad manifiesta, que mas allá del partido al que pertenezcan, más humanos que los demás, lo cual incluye su condición de fragilidad que aumenta por el hecho de vivir con lo más bajo de la humanidad: aquellos que manipulan y usan el poder para fines personales y no para el bien común (a pesar de su moralismo, "donativos" y "apoyo").
Las "gestiones" gubernamentales van de mal a peor y algo más, cuando parece que como ciudadanos no podemos ver algo peor surgen los amiguismos, los favores políticos y las personas incapaces de hacer un trabajo decente. Los institutos de cultura están llenos de pornografía (sensible) e idealismos que no dejan nada al público que no sea emotivo, trivial y superficial, los artistas contemporaneos ya no son testimonios de virtud, sino todo lo contrario.
El deporte ha quedado en manos de vecinos o "cuatillos" de la infancia a niveles estatales. El "trote" o las carrera de 10 kilometros se han vuelto populares por la promoción (con dinero de los ciudadanos) que se realiza, ya que estos eventos pomposos de cada domingo "venden" y son para el "pueblo" el "deporte" que querían, desgraciadamente, nada mas alejado de la realidad, ya que de los competidores el 60% lo hace por vanidad, ganar dinero o por vivir una experiencia nueva, no para formarse. Los institutos de los nuevos gobiernos han traido a media Cuba tratando de mejorar el deporte en México, una formula que después de 30 años sigue sin funcionar. El gobierno a traido a personas que fueron despedidas por incapaces, ineficientes, por problemas laborales, acoso o incluso por no cumplir con su trabajo, pero que son muy buenos para mentir y vender (su personalidad), la nueva gestión gubernamental ha contratado a la crema y nata de lo nefasto.
Si estos dos organismos que mueven muchos intereses a nivel estatal, por qué venden y son populares, son mal manejados no me quiero ni imaginar lo demás.
La realidad va mucho mas allá del gobierno, claro está. El futuro no está en el estado, sino en la familia y en la empresa privada, es por eso que las universidades se han enfocado en desarrollar el programa emprendedor y el desarrollo de liderazgo (que sea o no eficiente o suficiente es otro tema). Los educadores han aportado que lo objetivo y práctico (técnica) deben de estar subordinados a lo subjetivo y práctico (ético) que por supuesto es regulado por la moral, algo de lo cual los laicistas huyen (y algo que los partidos políticos no se atreven a afrontar). Como podemos observar el estado, el gobierno o los partidos políticos están muy lejos de comprender la realidad y más aún de la humanidad necesaria para cambiar este País.
Dejo desde Opus Prima de Joan Figuerola la siguiente reflexión desde España que me parece muy acertada que ilustra lo comentado. Gran análisis.
*Nota: Cuidado con las personas que afirman que al menos han construido puentes y han hecho obras por la ciudad, ya que se nota que en su vida han ido a misiones o a comunidades fuera de la comodidad de su hogar.
Las "gestiones" gubernamentales van de mal a peor y algo más, cuando parece que como ciudadanos no podemos ver algo peor surgen los amiguismos, los favores políticos y las personas incapaces de hacer un trabajo decente. Los institutos de cultura están llenos de pornografía (sensible) e idealismos que no dejan nada al público que no sea emotivo, trivial y superficial, los artistas contemporaneos ya no son testimonios de virtud, sino todo lo contrario.
El deporte ha quedado en manos de vecinos o "cuatillos" de la infancia a niveles estatales. El "trote" o las carrera de 10 kilometros se han vuelto populares por la promoción (con dinero de los ciudadanos) que se realiza, ya que estos eventos pomposos de cada domingo "venden" y son para el "pueblo" el "deporte" que querían, desgraciadamente, nada mas alejado de la realidad, ya que de los competidores el 60% lo hace por vanidad, ganar dinero o por vivir una experiencia nueva, no para formarse. Los institutos de los nuevos gobiernos han traido a media Cuba tratando de mejorar el deporte en México, una formula que después de 30 años sigue sin funcionar. El gobierno a traido a personas que fueron despedidas por incapaces, ineficientes, por problemas laborales, acoso o incluso por no cumplir con su trabajo, pero que son muy buenos para mentir y vender (su personalidad), la nueva gestión gubernamental ha contratado a la crema y nata de lo nefasto.
Si estos dos organismos que mueven muchos intereses a nivel estatal, por qué venden y son populares, son mal manejados no me quiero ni imaginar lo demás.
La realidad va mucho mas allá del gobierno, claro está. El futuro no está en el estado, sino en la familia y en la empresa privada, es por eso que las universidades se han enfocado en desarrollar el programa emprendedor y el desarrollo de liderazgo (que sea o no eficiente o suficiente es otro tema). Los educadores han aportado que lo objetivo y práctico (técnica) deben de estar subordinados a lo subjetivo y práctico (ético) que por supuesto es regulado por la moral, algo de lo cual los laicistas huyen (y algo que los partidos políticos no se atreven a afrontar). Como podemos observar el estado, el gobierno o los partidos políticos están muy lejos de comprender la realidad y más aún de la humanidad necesaria para cambiar este País.
Dejo desde Opus Prima de Joan Figuerola la siguiente reflexión desde España que me parece muy acertada que ilustra lo comentado. Gran análisis.
*Nota: Cuidado con las personas que afirman que al menos han construido puentes y han hecho obras por la ciudad, ya que se nota que en su vida han ido a misiones o a comunidades fuera de la comodidad de su hogar.
Bien dice Ortega y Gasset en La rebelión de las masas que “ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. Y a esta hemiplejía se llega por la obnubilación que produce la ideología, que falsifica y enreda la realidad hasta extremos insospechados. Hoy, el hombre, con dificultad para encontrar sentido espiritual y abarcar un profundo conocimiento de la realidad, yace en un continuo sonambulismo causado por la politización de su lobotomizado cerebro. Ningún rasgo de trascendencia, de reflexión existencial, ni proyecto de vida, sólo la beocia sentencia de sentirse orgulloso de ser de izquierdas o ser de derechas.
El fin del hombre se alcanza mediante la realización del bien común y no del interés particular e ideológico. Ni la derecha ni la izquierda son, por sí mismas, cosmovisiones que permitan al hombre alcanzar su plenitud y su consecuente desarrollo existencial; más bien son causa de todo lo contrario cuando alcanzan su máximo esplendor, y el siglo XX es un buen ejemplo de ello. Así, ser de izquierdas o ser de derechas no es la panacea del bien común, del bien social, sino motivo de ceguera moral, de falsificación de la realidad; en definitiva, de tiranía, como cuando el señor Zapatero manifestó en mayo de 2003 que “bajar impuestos es de izquierdas”, o cuando el señor Chávez aseguró en septiembre de 2009 que “subir impuestos también es de izquierdas”.
El hombre no puede ser esclavo de la tiranía ideológica, sino que debe salir de esa hemiplejía de la que habla Ortega.Ser de izquierdas no supone ninguna superioridad moral, tampoco ser de derechas; más bien son formas de demagogia que emplea el político para actuar con irresponsabilidad mediante las falsas ideas que esgrime; ideas, por otro lado, que no proceden de él sino de aquellos grupos que en la sombra mecen el devenir del mundo. No obstante, haríamos bien en no olvidar que la cuestión social, la realización o no del bien común es siempre, y sólo, una cuestión de carácter moral. Por tanto, el bien común se alcanzará en plenitud cuando el hombre recupere su relación con Dios y descubra su sentido dentro de ésta.
Comentarios
Publicar un comentario