"Tan pronto como Alioscha se convenció, tras serias reflexiones, de que Dios y la inmortalidad existían, se dijo sencillamente: "Quiero vivir para la inmortalidad, no admito compromisos". Por supuesto, si hubiese admitido que no había Dios ni inmortalidad, se hubiese hecho ateo y socialista inmediatamente. A Alioscha le parecía raro e imposible vivir como hasta entonces. Jesucristo había dicho: Si quieres ser perfecto, da todo lo que tienes y sígueme. Alischa se dijo: "No puedo dar en lugar de todo dos rublos, y en lugar de sígueme ir solamente a misa".
Tomado de: 10 ateos cambian de autobus. JR. Ayllón, Pg. 52, Edit. Palabra, 2010.
Ref. Los Hermanos Karamazov, F. Dostoievski.
Comentarios
Publicar un comentario