Desde el curioso, divertido y genial blog de Enrique Monasterio (autor de Pensar por libre y otros):
―¿En qué quedamos? ¿Te apunto o no te apunto?
―Es que no estoy segura…
―¿Y estás segura de que no estás segura?
―Claro.
―Menos mal. Dudas luego existes. Igualita que Descartes.
―Es que soy de Ciencias.
―Bueno. ¿Entonces, lo echamos a suertes?
―Vale, apúntame; pero si me cuesta mucho lo dejo…
―Entonces déjalo ya. No vales la pena. Y tampoco vayas a la universidad, porque allí todo cuesta mucho…
―Es que tengo que preguntárselo a mis padres.
―Me parece bien. Pero habíamos quedado que ellos no te dejan salir los viernes por la noche y tú te escapas. Supongo que en esto serás igual de obediente…
―Me estás liando… Vale apúntame.
―¿Seguro?
―¡Jo…!
El diálogo es surrealista pero real. Uno de los interlocutores soy yo. 3 preguntas sencillitas: ¿de qué estábamos hablando? ¿Cuántos años tiene mi interlocutora? ¿Qué ocurrió al final?
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