Tal cual:
Irlanda y los abusos: las numerosas víctimas de un falso "scoop"
El canal de televisión lanza una acusación infamante contra una persona. La persona acusada dice que puede ofrecer una prueba de su inocencia… pero la televisión decide emitir el reportaje sin darle tiempo a que muestre su prueba. El efecto es devastador: el eco del reportaje se multiplica y el acusado debe abandonar su empleo, su casa… Meses después, con tenacidad y con el apoyo de unos pocos, consigue presentar su prueba y se demuestra su inocencia. La televisión pide perdón y paga una indemnización extra judicial. Pero todos los que elaboraron el programa siguieron tranquilamente trabajando para ese canal.
Esa ha sido, en síntesis, la historia de Fr. Kevin Reynolds, el sacerdote irlandés acusado por el programa “Prime Time Investigates“ de la RTE (la televisión pública irlandesa) de haber violado en sus años de misionero en Kenia a una joven de 14 años, de la que tuvo un hijo que mantiene secretamente. El sacerdote –avasallado con la acusación mientras impartía la primera comunión a los niños de su parroquia- defendió su inocencia y dijo que se sometería al test del ADN, para certificar su no paternidad. A pesar de lo fácil que era esperar al resultado de ese test, el canal decidió emitir el reportaje (el 23 de mayo). Meses después se descubrió que la acusación era falsa. (Una buena cobertura del caso la ofrece John Allen; ver también Aceprensa y Vatican Insider).
El ansia de lograr un “scoop” mandó por los aires la reputación de Fr. Reynolds, la credibilidad de la Iglesia, de los misioneros y de la misma prensa. Hasta el momento, ni Aoife Kavanagh, la periodista responsable del programa, ni sus colaboradores, han sido ni tan siquiera amonestados (el sacerdote estuvo seis meses separado de su parroquia y vivienda solo con la "sentencia" del tribunal de la opinión pública). La decisión cosmética fue suprimir el programa para el próximo año. La noticia ahora es que el gobierno abrirá una investigación, dirigida por la antigua responsable de la BBC en Irlanda del Norte. Me parece muy positivo porque tenía la molesta sensación de que se estaba reproduciendo esa operación de “cobertura” que la prensa tanto ha criticado en algunos obispos.
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