He leido a Paco Sánchez después de la recomendación "en línea" de un Twitter de JJ Noblejas que me ha hecho reflexionar. Hace ya varios años recuerdo haber ganado un reconocimiento por un ensayo en el cual denunciaba la vida común de un ciudadano comprometido y las dificultades que debería de pasar para ser congruente y hacer bien su trabajo...fué facil escribir, no fue facil leerlo ya que la realidad mexicana se asomó y para serles sincero duele.
En unos minutos se puede observar cuantas personas se pasan el alto de un semaforo, al llegar a la casa se puede observar como a algunas personas el respeto ni les va ni les viene, se pueden colocar en tu cajón del estacionamiento simplemente por no encontrar lugar o por que les gustó; en las plazas comerciales es común observar como se invaden los lugares para personas "minusvalidas" -o como políticamente les gusta decir: con capacidades diferentes- o para mujeres embarazadas por personas regulares sin ningún impedimento mas que el de su propio criterio y mala educación...es dificil observar ahora cómo profesionistas gritan a los demás, fallan en las normas más básicas de la educación, familiares, morales, de tránsito, etc.
Tal pareciera que ahora todo gira alrededor del futbol, de deportes profesionales, de la política y el éxito humano, este último entendido como profesionistas con dinero, con amante(s), con carros, con una gran trabajo en una empresa multinacional, con iphone, con ipad, con macbook pro, con una empresa...Que manera de reducir al ser humano con particularidades tan vanas, superficiales y sobre todo temporales...se ha confundido el placer con la felicidad, ahora cualquiera puede decirse pleno, cuando en realidad la plenitud no llega en esta vida, pero ¿cómo explicarlo si las personas se alejan cada día más de las instituciones que verdaderamente les interesa el ser humano y se acercan a los idolos falsos estilo Mouriño, Obama, Castro, Chavez, directivos, empresarios, etc.?
Este, al igual que el escritro de Paco, es un llamado humilde para las personas que leen mi pequeña pero honesta columna, tengamos el valor de ser heroes comunes donde busquemos ser fieles a los pequeños detalles, amemos al verdadero Dios, a nuestros hermanos y sobre todo respetemos desde las normas ciudadanas hasta las morales donde si cometemos un error es justo pedir perdón y restituir el daño, habrá menos dinero, pero les aseguro que habrá una ganancia mayor en todas las dimensiones personales.
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