Autor: Diego Contreras
Fuente original: La iglesia en la prensa
Reconozco que me ha decepcionado un poco leer cómo algunos artículos y comentarios siguen describiendo a Benedicto XVI con la etiqueta de “conservador” o “profundamente conservador”. ¿Qué significa exactamente? No se sabe a ciencia cierta, pero desde luego algo no muy bueno, según se desprende de esos artículos.
Me parece que esa expresión, como la simétrica “progresista”, son etiquetas que parecen expresivas pero que, en realidad, tienen la función de excusar del esfuerzo por razonar. Basta atribuirlas y ellas se encargan de desplegar toda una gama de consonancias, relaciones y afinidades. Si la realidad es un poco más rica, más compleja, más coloreada o simplemente distinta, es algo que –en el fondo- parece que no interesa.
Desde luego, una de las misiones del Papa es “conservar” el depósito de la doctrina de Cristo. Ese conservar no es “congelar” ni “embalsamar”, sino saber aplicarlo a las circunstancias de cada momento y lugar, manteniendo al mismo tiempo su identidad original. Algo nada fácil. Pienso que a los periodistas no pagan para explicar este tipo de cosa y para situar en contexto las cuestiones. Disparar etiquetas no es siempre el mejor modo de cumplir esa función.
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