Hace algunos días tuve la tristeza de leer un artículo en el diario español “El Pais”, que me ha desconcertado por la profunda ignorancia de algunos autores pseudoprofesionales que escriben aquí y la poca ética de la editor de tal periódico. Atacan de una manera directa a todos los fieles y buscan de manera “ridícula” encontrar un mal donde no lo van a encontrar. El artículo en cuestión “analiza” de mala manera e incompleta el gobierno de BXVI y su lucha como lider de la Iglesia. Hoy, quisiera aportar y recordar a los creyentes y a los respetuosos de la luz de la fe, que antes de ser BXVI, el cardenal Ratzinger fue uno de los pocos hombres en la historia que ha defendido eficientemente a los miembros de la iglesia (que somos todos) con un profundo entendimiento de la fe (para muchos uno de los “grandes” en la historia) y una recta formación del intelecto frente a las barbaridades del terrorismo científico y una fe totalitaria llamada racionalismo.
Revisando el estupendo libro de V. Messori, “Leyendas Negras de la Iglesia” (15a edición), encontre unos párrafos que dejan evidencia sobre el tema propuesto con solo unas palabras en entrevista -vale la pena reflexionar sobre lo no escrito y leer “entre lineas”- (recomiendo ampliamente revisar la fuente primaria de información):
“Recientemente, el “heredero” de los inquisidores, el prefecto del Santo Oficio, cardenal Ratzinger, ha explicado que una periodista alemana -firma famosa de un periódico laicísimo, expresión de una cultura “progresista”- le pidió una entrevista sobre el nuevo examen del caso Galileo. Naturalmente, el cardenal esperaba escuchar las jeremiadas de siempre sobre el oscurantismo y el dogmatismo católicos. Pero fue al revés: aquella periodista quería saber por qué la iglesia no había frenado frenado a Galileo, no le había impedido proseguir con un trabajo que está en los orígenes del terrorismo científico, del autoritarismo científico, del autoritarismo de los nuevos inquisidores: los tecnólogos, los expertos…Ratzinger explicaba que no se había sorprendido demasiado: simplemente, aquella redactora era una persona informada, que había pasado del culto “moderno” a la Ciencia a la conciencia “posmoderna” de que un científico no puede ser sinónimo de sacerdote de una nueva fe totalitaria”.
Así es, Ratzinger, fue también en este aspecto (leyendo el libro y revisando su biografía y sus obras quedará más claro el asunto), un defensor frente a estas ideologías que transforman al hombre en algo alejado de la humanidad misma.
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